martes, 25 de abril de 2017

NEXOS II.- Un paseo por el Museo Nacional Reina Sofía.


NEXOS II: un paseo por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía.

 

En la visita de hoy al museo Reina Sofía de Madrid continúo con el planteamiento de la entrada anterior, buscando un hilo conductor entre dos obras. Se trata, me permito recordar, de recorrer el museo con una mirada lúdica que, al tiempo, nos permita reflexionar sobre aspectos sociales y económicos de nuestra realidad.

Nexo 3.- La moda.

“Mujer con abanico”. 1916 y “Retrato de Tristán Tzara”. 1923



Estos dos cuadros están en la misma sala, uno enfrente del otro, facilitando la contemplación al espectador. La primera obra “Mujer con abanico” fue realizada por la pintora María Blanchard en París. Esta artista, nacida en Santander, tuvo una vida dura. Durante el embarazo su madre sufrió un accidente al bajarse de un coche de caballos y María nació con importantes limitaciones físicas. Desde pequeña mostró interés por el dibujo y su familia, especialmente su padre, estimuló su vocación artística. Para ella, mujer menuda y contrahecha, el arte fue un medio para superar las restricciones, tanto físicas como sociales, impuestas por sus condiciones físicas.

Las burlas de los alumnos cuando obtiene una plaza como profesora de dibujo en Salamanca y el rechazo social que siente en los círculos culturales de Madrid, animan a la pintora a instalarse en París. Allí experimenta la mayor libertad creativa en el entorno vanguardista que bullía en esa ciudad. Amiga de Juan Gris o de Picasso, entre otros artistas, el cuadro es heredero de la tradición cubista. Una mujer, descompuesta en planos, pero sin perder un último resquicio figurativo, está sentada sosteniendo un abanico amarillo; centro de la obra alrededor del cual giran las formas y el color.

Justo enfrente, el Retrato de Tristán Tzara del año 1923 y pintado por Robert Delaunay otorga todo el protagonismo a la bufanda que luce el retratado. Tristán Tzara era un poeta francés de origen rumano, creador del dadaísmo; movimiento artístico que ponía al absurdo en el centro de la creación y que se gestó en el Cabaret Voltaire de Zurich. A este respecto, como anécdota, quiero señalar que en el año 2008 las autoridades locales de la ciudad quisieron cerrar el local. La presión de los ciudadanos condicionó la celebración de un referéndum; el 65 por 100 de los votantes decidió que el local siguiera abierto y hoy sigue no sólo existiendo, sino funcionando como centro cultural.

Retornando al cuadro, la bufanda que luce Tristán Tzara fue un diseño de la mujer del pintor, Sonia Delaunay, quien además de pintora fue una creadora de ropa de reconocido prestigio. Uno de los viajes del matrimonio por España coincide con el estallido de la Primera Guerra Mundial; circunstancia que les obliga a fijar durante un tiempo su residencia en Madrid. En esta ciudad, en la calle Columela, Sonia Delaunay abre una tienda de modas, famosa por sus diseños modernos y coloristas, que vistieron entre otras, mujeres de las altas capas sociales, especialmente las de la burguesía intelectual, como Zenobia Camprubí, esposa de Juan Ramón Jiménez.

Existen otros ejemplos paradigmáticos de fuerte conexión entre pintura y moda. Por citar algunos de los más famosos señalaré dos. Por un lado, el del pintor Gustav Klimt y su amante, Emilie Flöge, y por otro, el de Salvador Dalí y Elsa Schiaparelli. Si Emilie Flöge vistió con sus creaciones a la aristocracia vienesa y centroeuropea de comienzos de siglo XX, la ropa de Elsa Schiaparelli se lució en el París de entreguerras y en la sociedad burguesa norteamericana de los cuarenta. En los dos casos, diseñadoras y pintores ofrecen una influencia recíproca en sus creaciones.

Al hilo de estas creaciones artísticas, en las que el abanico y la bufanda son los ejes vertebradores de los cuadros, no me resisto a aventurar una pequeña reflexión sobre la importancia de la moda en la economía. No resulta sencillo valorar el impacto de este sector, pues se trata de un conjunto múltiple de actividades que van desde la transformación de materiales naturales (algodón…) o artificiales (poliéster…), la fabricación de tejidos  y otras ramas económicas relacionadas, como la fabricación de calzado, accesorios, relojes o cosmética, por citar algunos ejemplos. Esta complejidad hace que, dependiendo de las ramas contempladas, los datos presenten divergencias.

En términos generales, según cifras del Ministerio de Industria, la industria de la moda ocupa en España alrededor de 130.000 personas, suponiendo aproximadamente el 4 por 100 del empleo total generado en los sectores industriales. Ese peso es sustancialmente mayor si consideráramos los puestos de trabajo en los servicios relacionados con la moda, como la distribución y venta de productos de moda. Además, se trata de un sector fuertemente interrelacionado con otros como la construcción, otras ramas industriales (química…) o servicios (almacenamiento, transporte, publicidad…). Así pues, mientras la moda aporta el 5 por 100 del producto interior bruto generado en España por la industria, su peso se triplica en el comercio (el 15 por 100 de la actividad comercial en España corresponde a las empresas de moda).

En España existen casi 20.000 empresas censadas en la industria de la moda; cifra sustancialmente mayor si se incluyeran datos de firmas de bisutería, joyería o complementos de todo tipo. La mayor parte de las empresas son de pequeño tamaño, es decir con menos de 250 trabajadores, pero existen una docena de empresas de gran tamaño (Inditex, Pronovias, Cortefiel, Mango…), muy activas en los mercados internacionales. De hecho, España es el cuarto país exportador de moda en la Unión Europea después de Francia e Italia; países que lideran el mercado del lujo y Alemania que domina el segmento medio.

Cuadro 1.- Número de empresas de moda en España.

Confección
Textil
Calzado
Cuero
8.578
6.125
3.586
1.152
Fuente: La moda española en cifras. Modaes.es
 

La mayoría de las empresas de moda en España tienen un tamaño pequeño y únicamente 15 pueden ser consideradas grandes (más de 250 trabajadores en plantilla). Entre éstas, al menos dos tienen gran proyección internacional. Por un lado, el caso de PRONOVIAS, con presencia en 90 países y líder del mercado nupcial. Y, por otro, INDITEX   la empresa que fundara Amancio Ortega y que es la mayor empresa textil del mundo. Por ello, no sorprende que en las mejores escuelas de negocios del mundo se estudie el modelo empresarial de Inditex. Otras como Mango o Cortefiel también cuentan con amplia presencia en los mercados mundiales.

Cuadro 2.- Las mayores empresas europeas de moda.

Puesto
Nombre Empresa
País
1
Inditex
España
2
LVMH
Francia
3
H&M
Suecia
4
Hermés
Francia
5
Rolex
Suiza
6
CFR
Suiza
7
Chanel
Francia
8
Dior
Francia
9
Luxottica
Italia
10
Kering
Francia

 Fuente: European Cultural and Creative Industries Alliance (ECCIA).

En otras palabras, aunque existen casos empresariales de indudable éxito, la industria de la moda española en su conjunto tiene dificultades para competir en el mercado mundial y ello por varias razones. Por un lado, por su especialización en el segmento de bajo coste, donde la competencia de países asiáticos es muy fuerte. Y, por otro, por el pequeño tamaño de las empresas que limita su potencial innovador. Las empresas industriales de la moda necesitan definir nuevas estrategias para sobrevivir en un espacio internacional de intensa competencia, apostando por espacios de mercado más especializados, como están haciendo, por ejemplo, las firmas del calzado.


Retornando al binomio arte-moda, me parece interesante destacar el papel jugado por la fotografía. Sin entrar a valorar el impacto económico de la publicidad en la moda (desfiles, revistas…), en las campañas publicitarias, auténtico motor de difusión de la moda, el papel creativo del fotógrafo es clave. La transformación de la imagen de un producto para el mercado en obra de arte es el resultado del trabajo artístico y técnico del fotógrafo. Así, Henri Cartier-Bresson fotografió en múltiples ocasiones a referentes de la moda internacional como Coco Chanel o Cristobal Balenciaga, por lo que su trabajo facilitaba la difusión de las correspondientes casas de moda al tiempo que reforzaba el papel social de esos grandes modistos
 
 
En la actualidad, fotógrafos como el peruano Mario Testino o la norteamericana Annie Leibovitz, Premio Príncipe de Asturias en 2013, se encuentran entre los diez más cotizados del mundo y sus trabajos no sólo conforman las portadas de las revistas más prestigiosas de moda, sino que se pueden contemplar en museos y galerías de arte contemporáneo. El impacto de la moda es tan relevante que no sorprende que Michelle Obama, esposa del anterior presidente de Estados Unidos, fuera portada, en varias ocasiones, de una conocida publicación especializada; algo que ya hicieran en su día otras mujeres de presidentes norteamericanos como Nancy Reagan.
 
 
 
 

Así, el mundo de la moda captura a famosos provenientes del mundo del espectáculo, del futbol o de la política, por citar los casos más sobresalientes, y los convierte, de la mano de los artistas fotógrafos, en iconos sociales a los que buscamos parecernos. Por ello, las palabras de John Galliano (referente en los años noventa en la casa Dior), adquieren todo su sentido: “La alta costura tiene dos cometidos: vestir a una minoría y hacer soñar a la mayoría que busca acceder a aquélla a través de un pintalabios”.

 

 

lunes, 6 de febrero de 2017

Paseo por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía.


           

NEXOS I: Un paseo por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía.

Según los últimos datos sobre hábitos y prácticas culturales de los españoles, durante el año 2015 (último del estudio) solo el 33 por 100 de los ciudadanos visitaron un museo. La mayor parte de ese porcentaje lo hace por entretenimiento y casi la mitad lo hace en días festivos. Las cifras, aunque algo superiores a las del ejercicio anterior, siguen presentando valores bajos, toda vez que en el entorno español es posible encontrar un horario en el que la entrada es gratuita. Aunque no se especifica en el trabajo, buena parte de ese público busca visitas guiadas, especialmente en los museos de arte contemporáneo, al pensar que es preciso una explicación previa para la comprensión del contenido. Y, lamentablemente en los últimos tiempos, es cada vez más habitual encontrar a los visitantes más ocupados en sacar fotografías que contemplando las obras.

La visita de un museo no tiene, necesariamente, que seguir un camino determinado. Pueden buscarse las piezas  emblemáticas de la colección, detenerse ante cada una de las obras que pueblan las salas (tarea demasiado fatigosa para no los iniciados), seleccionar un período de tiempo buscando comprender esa época a partir de la producción artística allí expuesta o diseñar cada uno su itinerario particular, siempre dependiendo del tiempo que tenga cada visitante, pero sin olvidar que el disfrute es la finalidad última de la visita. Es importante destacar que no son necesarios sesudos análisis para gozar del arte, algo que queda para los expertos. Cada visitante debe plantearse la visita sin complejos, observando y tratando de encontrar una relación personal con las obras seleccionadas.
 
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española afirma que Nexo significa: nudo, unión o vínculo de una cosa con otra. En esta entrada planteo una visita al Museo Reina Sofía explorando, por razones de extensión, dos nexos que iré complementando próximamente. Se trata de establecer un hilo común entre dos obras, algo  que no siendo perceptible de inmediato, te permite relacionar ambas piezas. El recorrido tiene el aire de juego, de hecho lo he llevado a cabo con público de diferente edad, y el resultado ha sido, en la mayoría de los casos, unas visitas mucho más divertidas y enriquecedoras al tener los participantes un papel activo.

 Nexo 1.- El mantón de Manila.

“Retrato de Sonia de Klamery, condesa de Pradére”   y “Manola”.




Retrato de Sonia de Klamery, condesa de Pradére. 1913
 
 
Las dos obras propuestas son de comienzos del siglo XX y nos muestran mujeres de mundos muy opuestos. El primer retrato, de H. Anglada Camarasa, nos remite a una mujer muy sofisticada perteneciente a esa aristocracia residente en París que frecuentaba el círculo artístico de Montmatre. Se trata de una composición casi teatral que nos evoca el Paraíso Terrenal y, por lo tanto, la figura femenina, con un vestido muy cromático y con ese aire sensual, aparece como una Eva modernista de comienzos de siglo. 
 
Manola. 1910
 
Por su parte, el segundo retrato del pintor Julio Romero de Torres nos sitúa ante una mujer desenvuelta que fuma en público y que pertenece a una clase social popular. Ambas mujeres son transgresoras aunque de modo muy distinto. Las profundas ojeras de la aristócrata parecen expresar una vida de ocio en la que el alcohol o el consumo de morfina tienen un papel especial. Por el contrario, la mujer retratada por Romero de Torres parece terminar su jornada en la fábrica de tabacos (era un lugar común asignar a las cigarreras un comportamiento desvergonzado) y disfrutar de su cigarrillo en público, con gesto provocativo.

El vínculo entre ambas mujeres es el empleo del mantón de Manila como prenda de vestir. La condesa luce envuelta en un mantón colorista que contrasta con sus medias negras y la piel blanca como expresión de pertenencia a una clase social alejada del trabajo. Por su parte, la manola se viste con dos mantones más sencillos y colores suaves que lucen, además, unos flecos considerables. Así pues, esta pieza de origen chino, de seda con ricos bordados de dragones y motivos orientales, comenzó a emplearse en la vestimenta femenina de las clases altas europeas como símbolo del exotismo del Oriente, tan de moda a comienzos del siglo XX. Paulatinamente la prenda comienza a adaptarse a los gustos locales. De hecho en España se incorporaron los flecos y predominio de motivos florales, pasando a conocerse como mantón de Manila, por ser el puerto de esta ciudad el origen de la mercancía que llegaba a nuestro país.

En la actualidad, el uso de los mantones de Manila es reducido aunque no ha desaparecido. Su presencia es constatable tanto en la moda especializada como en vestimentas festivas, ya sea formando parte de un traje folclórico o como adorno de edificios en festividades mayores de pueblos y ciudades españolas. Por ejemplo, la diseñadora Elisa Palomino afirmaba en una entrevista  que los mantones de Manila y los quimonos orientales que su abuela conservaba (herencia de una tía monja residente en Filipinas en la década de los treinta) están en el germen de sus creaciones. Aunque pueda parecer un elemento arcaico y representativo de la España más tradicional, en el mundo artístico se pueden encontrar obras recientes en las que el mantón adquiere un protagonismo especial. Así, el cuadro de Eduardo Arroyo Carmen Amaya fríe sardinas en el Waldorf Astoria de Nueva de York pintado en 1988 tiene al mantón como máximo protagonista. Se trata de una obra cargada de sarcasmo  e icónica de lo "español", al narrar un suceso acaecido en Nueva York cuando la célebre bailarina organizó una fiesta española en ese hotel de lujo durante uno de sus viajes en los años 40 a Nueva York.


Carmen Amaya fríe sardinas en el Waldorf Astoria de Nueva York. 1988


Nexo 2.- Homenaje a Velázquez: el espejo.

“Café Pombo” y “Visita del obispo”.






Café de Pombo. 1920

Los dos cuadros son de José Gutiérrez Solana y fueron pintados en la década de los años veinte del pasado siglo. En ambos, el autor rinde un claro tributo al genio de Velázquez. En la tertulia del café Pombo, el escritor Ramón Gómez de la Serna aparece en el centro de la escena, rodeado de contertulios, todos ellos identificados; de hecho, el mismo pintor aparece retratado a la derecha del espectador. La mesa del café, con la botella de sifón y los vasos constituye un buen bodegón, al tiempo que en la caja de cerillas se representa una de las obras más conocidas de Goya; aspectos que denotan la maestría del artista.

La representación de los intelectuales del café Pombo aporta, al menos, dos aspectos de interés en términos de vestimenta masculina. Por un lado, la formalidad de su atuendo con traje, corbata o pajarita y sombrero en sus apariciones públicas, aunque el uso del sombrero, como sucede hoy día, se circunscribe a los espacios abiertos. Por otro, el empleo de los cuellos y puños extraíbles en las camisas de los hombres; elementos que facilitaban el tiempo de uso de las camisas, lavando únicamente las partes más en contacto con el cuerpo.

La visita del obispo. 1926

En el segundo cuadro, la atmósfera es triste, salvo quizá la mirada incisiva que el padre de familia dirige al espectador. Se trata del interior de una casa de gente acomodada, posiblemente de una ciudad de provincias, que recibe la visita del señor obispo y su ayudante. El gesto de las dos mujeres y del auxiliar del obispo es recatado, austero y el aire tenebrista impregna la estancia.  Sorprende la incomunicación entre los presentes y un aire de inmovilismo recorre la escena. Esta obra se ha interpretado como icono de una sociedad conservadora, en la que el peso de la Iglesia Católica hacía prevalecer unos valores que frenaban el proceso de modernización social que se estaba produciendo en España durante la década de los veinte del pasado siglo.

En ambos cuadros, el autor introduce el espejo, aunque con variaciones entre uno y otro. Si en el café de Pombo el espejo permite ampliar la escena y refleja una pareja de asistentes al café que contemplan desenfadados a los contertulios (algunos autores han señalado que se trataba de los dueños del establecimiento), en el segundo, el espejo es algo frío sin reflejo alguno; todo un símbolo de una atmósfera claustrofóbica que rodea la recepción al obispo realizada por esa familia. Ese recurso al empleo del espejo por parte de Gutiérrez Solana resulta un guiño expresivo de la admiración del pintor por el maestro Velázquez quien, en su famosa obra Las Meninas, convierte este elemento decorativo en parte esencial del interior palaciego en el que plasma el retrato de la familia real de Felipe IV. Gutiérrez Solana se nos muestra aquí como heredero de la más grande tradición española. Y, una vez más, se hace evidente el sentido de la frase que exhibe una fachada del Casón del Buen Retiro de Madrid: "todo lo que no es tradición, es plagio".

 

 

 

sábado, 1 de octubre de 2016

AFGANISTÁN: Otra mirada.


          
  
(Todas las fotos corresponden a imágenes de Gervasio Sánchez presentes en la exhibición).
                        

Desde hace casi cuatro décadas, Afganistán es una referencia para cualquier ciudadano informado del mundo, aunque es muy poco lo que conocemos de este país. A partir de la invasión soviética de 1979, Afganistán vive en estado de guerra. Su territorio fue un teatro de operaciones durante la Guerra Fría y tras la retirada de la URSS en 1989, se han ido sucediendo diversos enfrentamientos entre grupos muyahidines y talibanes. Las potencias internacionales están presentes en el conflicto, y aunque las intervenciones militares son de diferente calado y duración, debe seguir hablándose de guerra, pese a que se quiera evitar esa palabra en las declaraciones políticas. En consecuencia la sociedad vive en un clima de intensa violencia e incertidumbre.

El fotógrafo Gervasio Sánchez y la periodista Mónica Bernabé, quien ha vivido durante cinco años en Afganistan, nos ofrecen una exposición en el Centro Conde Duque de Madrid, resultado de un trabajo exhaustivo . Nos acercan, de manera directa y sin rodeos, a la realidad de mujeres y niños que, al ser los eslabones más débiles de la organización social, experimentan en sus vidas un mayor grado de violencia.

Tanto las fotografías como los textos que las acompañan guían al visitante para ir desentrañando una realidad que casi nunca plasman los medios de comunicación generalistas. Y sobre todo, resulta impactante comprobar que el destino de ese buen puñado de mujeres, debidamente identificadas, constituye una pequeña muestra de una realidad más universal, a la que nos conduce el trabajo de estos profesionales.

La alegría y el dispendio de las fiestas que se organizan con motivo de las bodas nos recuerdan que en Afganistán el matrimonio es un acuerdo entre familias, en el que la familia del novio debe pagar una cantidad elevada por la mujer, de ahí que a partir de la unión, la misma familia del novio considera a la mujer como una pieza de su propiedad. Asimismo, se dan los matrimonios forzados y, aunque existe una ley que lo impide, las deficiencias institucionales del país, por ejemplo la inexistencia de registros legales que avalen la edad de las jóvenes, hacen inviable el cumplimiento de la ordenación legal.  La procreación y especialmente la de hijos varones es la finalidad del matrimonio.

Afganistán cuenta con unos 30 millones de habitantes, siendo la esperanza de vida 60 años, por lo que la franja de edad joven es la predominante, y en consecuencia los nacimientos son muy elevados entre las mujeres menores de 20 años. Este hecho junto a las deficiencias sanitarias (baste señalar que existen 2,3 médicos por cada 10.000 habitantes) explican las altas tasas de natalidad y, consecuentemente, las elevadas cifras de desnutrición y mortalidad infantil. Por ejemplo, casi la mitad (41 por 100) de los niños menores de 5 años sufren malnutrición crónica, y tanto los niños como las mujeres presentan altos niveles de deficiencias vitamínicas y de minerales.
Según la ordenación de Naciones Unidas, empleando un indicador de desarrollo (el denominado IDH), este país es uno de los más pobres del mundo. En el cálculo integran variables económicas (renta), educativas (logros en la escolarización) y sanitarias (esperanza de vida). Entre los 188 países para los que se mide el desarrollo alcanzado por las sociedades, Afganistán ocupa el puesto 171; únicamente 17 países presentaron resultados peores el pasado 2015.
Además, tres cuartas partes de la población viven en zonas rurales. La agricultura se convierte en el segundo sector en importancia después de los servicios. La incertidumbre política y la convulsa situación provocada por la guerra afectan directamente a la evolución económica generando muy bajos niveles de crecimiento y provocando un aumento de la pobreza. Baste señalar, también aquí, que Afganistán tiene una de las tasas más bajas de acceso a la electricidad en el mundo. Sólo el 38 por 100 de la población tiene acceso a la red eléctrica; porcentaje que en zonas rurales es únicamente del 10 por 100 y que llega al 75 por 100 en las ciudades. Entre estos afortunados, casi todos en zonas urbanas, son comunes los cortes de suministros hasta el punto de que la población cuenta con generadores privados para subsanar esta deficiencia.

Este clima afecta de manera muy directa a las mujeres quienes tienen mayores dificultades para acceder a la educación. Baste señalar que, pese a las deficiencias de los datos, las estadísticas señalan que solo el 6 por 100 de las mujeres mayores de 25 años ha logrado la educación secundaria; porcentaje que es 5 veces mayor para los hombres (30 por 100). Idénticos resultados se obtienen si se miden los años de escolarización entre hombres (5,1) y de mujeres (1,2). Por ello, tal como nos muestra la exposición, la drogadicción (no podemos olvidar que Afganistán es el primer productor de opio del mundo) o la muerte sean las salidas que encuentran las mujeres afganas para superar la falta de independencia y sometimiento social.
 
 Unas fotografías impactantes sobre el empleo de drogas o muertes provocadas (la mayoría quemándose con gasolina) de mujeres perfectamente identificadas nos acercan la brutalidad en la que se desenvuelve la vida de las afganas. Cuando en la mayoría de los países avanzados las tasas de suicidios son mayores entre los hombres que entre las mujeres, en Afganistán están casi igualados, siendo el suicidio femenino uno de los más altos del mundo.

Una ventana al optimismo se nos abre en la exposición cuando se plantean los avances legales que, al menos formalmente, se han implantado tras el final del régimen de los talibanes. En las últimas elecciones, el 27,6 por 100 de los representantes parlamentarios son mujeres, aunque sus fotos y sus testimonios nos siguen narrando una realidad alejada de los dictados de la ley, tanto por las dificultades intrínsecas de aplicar ésta, debido, entre otras cosas, a la elevada corrupción del sistema judicial, como por las restricciones que estas mujeres encuentran en el seno de sus propias familias, al imponérseles tanto los matrimonios concertados que, por cierto, casi ninguna cuestiona, como por las obligaciones de maternidad o autorización para acceder al mercado laboral. Según los últimos datos, sólo un 16 por 100 de las mujeres afganas participan en el mercado de trabajo, frente al 80 por 100 de los hombres.
Un grupo de jóvenes, pertenecientes sobre todo a las élites y clases medias altas urbanas luchan por superar la realidad de sus madres y abuelas. Rompiendo las ataduras de las convenciones sociales y buscando un modelo más acorde con lo que conocen de otros países, en la exposición se nos brindan las fotografías y los testimonios de jóvenes que, aunque en minoría, practican deportes tan alejados de lo que cabría esperar en ese entorno como el futbol o el boxeo; otras buscan en el arte una expresión a sus inquietudes, como la famosa grafitera Shamsia Hassani cuyos trabajos son conocidos entre los expertos.
 
En suma, el recorrido por esta exposición no deja indiferente a nadie. La belleza de las fotografías y el contenido didáctico de la muestra golpea el alma del visitante y agita las conciencias. Una vez más, el poder del arte trasciende las fronteras de la estética para servir de instrumento de reflexión. Y, todo de manera gratuita. ¡Alta recompensa para el espectador !

 
 


 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 11 de mayo de 2016

George de La Tour en el museo del Prado.


Santos, míseros y tramposos

Recorrer las salas del museo del Prado siempre es un placer y se trata de una de esas actividades que proporcionan una satisfacción progresiva a medida que aumenta la frecuencia de su práctica.  En una de las paredes del Liceo de Barcelona está la siguiente inscripción: “la música es el único placer del cual no puede el vicio abusar”; esta misma filosofía es aplicable al deleite que ofrece el arte.
El museo del Prado dedica una exposición temporal al pintor francés George de La Tour que merece ser disfrutada con lentitud. Se trata de un artista francés del siglo XVII que, aunque vivió de su pintura y lo hizo con bastante holgura, cayó en el olvido hasta que a comienzos del siglo pasado el historiador de arte alemán Hermann Voss rescató su trabajo; desde 1915 está considerado como una figura relevante en la nómina del arte francés. Según los estudiosos, el artista no fue muy prolífico fijándose en unas 40 las obras atribuidas a su mano. El museo del Prado ha reunido 31 de esas pinturas, por lo tanto la exposición constituye una buena oportunidad para disfrutar del trabajo de un pintor no muy conocido.

Una buena parte de los cuadros responde a temática religiosa. Es muy amplia la representación de santos, especialmente de San Jerónimo con iconografías tanto de asceta penitente como de doctor de la Iglesia. En esta última acepción es en la que aparece el santo en este cuadro.
San Jerónimo leyendo.
Además de la calidad artística, lo interesante de esta obra es la utilización de las gafas para leer. En el proceso de envejecimiento, el ser humano pierde vista y este hecho, hoy muy superado por la tecnología, constituía una limitación importante en la vida del hombre. No fue hasta el siglo XIII cuando unos monjes italianos fabricaron las primeras lentes, poniendo las bases de lo que fue una innovación tecnológica de hondo calado para la humanidad. Como puede observarse en la pintura, las gafas se utilizaban a modo de lupa para aumentar el tamaño de la letra y permitir la lectura. Tuvieron que pasar varios siglos hasta que comenzaron a construirse gafas que, apoyadas en la nariz, dejaban las dos manos libres al lector, por lo que su esfuerzo era menor y mayor su eficiencia.

Job y su mujer.

También en el capítulo de santos, me resulta conmovedor observar la imagen del santo Job mientras es recriminado por su esposa. El tamaño de la figura femenina y su posición de dominio frente a Job, mísero y enfermo, así como la humilde teja presente en el ángulo inferior nos ilustra sobre la vida de este santo. Según la doctrina de la Iglesia Católica, Job aceptó con resignación la pérdida de toda su riqueza (recuérdese que era un hombre inmensamente rico), la muerte de sus hijos y la enfermedad (la teja era el instrumento con el que se rascaba la piel ante los picores de la sarna), aguantando asimismo las recriminaciones de su mujer por la paciencia que mostraba ante las pruebas divinas.

La historia de este santo está incorporada al lenguaje corriente. No resulta ajeno para los hablantes españoles la expresión común “más paciencia que el santo Job” que, aunque cada día más infrecuente, sigue estando vigente para identificar el grado con el que se soportan las contrariedades o adversidades en las distintas esferas de la vida.

El hecho de que buena parte de la producción de Georges de La Tour tuviera ese sesgo religioso se explica porque su clientela, esencialmente la burguesía local, era católica. Al hilo de esta consideración, pensé que tendría sentido comprobar el mapa religioso en la Europa de hoy. Los datos del cuadro 1 evidencian que casi las tres cuartas partes de la población europea se definen como cristianas y un 20 por ciento se declara sin adscripción religiosa alguna. También es interesante destacar que el grupo musulmán representa el 6 por 100 del total y las restantes religiones tienen escasa relevancia.

Ahora bien, en las proyecciones para dentro de casi tres décadas se perciben cambios relevantes. Aunque los cristianos seguirán siendo el grupo más importante, está previsto que experimentarán un descenso significativo, casi paralelo a la disminución de la población total. Por otro lado, aumentará la población europea  sin afiliación religiosa, mientras que tanto los musulmanes como los hindúes o los budistas duplicarán su peso en el total. Ahora bien, la importancia de unos y otros no es la misma; los musulmanes van a representar casi un cuarto de la población europea mientras los otros colectivos no alcanzarán el 1 por 100. Estos cambios en el panorama religioso europeo previsto para la mitad del presente siglo están directamente relacionados con la dinámica demográfica y los flujos migratorios  que llegarán a Europa procedentes de países donde esas religiones son las dominantes.

 Cuadro 1.- Las religiones en Europa: datos de 2010 y proyecciones para 2050.


 

2010

%

2050

%

Cristianos

553,3

74,5

454,1

65,2

Sin adscripción

139,9

18,8

162,3

23,3

Musulmanes

43,5

5,9

70,9

10,2

Judíos

1,4

0,2

1,2

0,2

Hindúes

1,4

0,2

2,7

0,4

Budistas

1,4

0,2

2,5

0,4

Otros

1,7

0,2

2,6

0,4

Total

742,6

100

696,3

100
Fuente: Pew Research Center.

Fiel al viejo hábito de establecer ordenaciones, en las obras de George de La Tour abrí la clasificación de “desheredados”. El pintor nos legó una interesante galería de personajes de su época que vivían en la miseria.
Mujer espulgándose.
Si Mujer espulgándose nos sobrecoge al observar a esta mujer en una escena tan íntima luchando contra una de las manifestaciones de la pobreza, Viejos comiendo guisantes nos remite directamente al hambre y al impacto en la vida de estos dos ancianos (la fisonomía de los ancianos delata los efectos de la malnutrición y sería un motivo interesante de análisis médico).
 
 
Viejos comiendo guisantes.
 
 
Además, el pintor nos dejó varios cuadros cuyo motivo es la pobreza originada por la ceguera. No puede olvidarse que en una sociedad poco desarrollada y basada en el trabajo corporal, la falta de visión conducía a la miseria a los que la padecían. Los cuadros de músicos ciegos nos narran con rotundidad la falta de oportunidades de esos hombres condenados a la marginalidad que encontraban en la música la única oportunidad para saciar las necesidades más primitivas.

Ante las pinturas de estos seres humanos condenados a la pobreza, busqué aproximarme a la realidad actual en la Europa del siglo XXI. En los 28 países que configuran la Unión Europea se calcula que aproximadamente 122 millones de personas viven en riesgo de exclusión social. Para entender este término debe tenerse en cuenta que en el cómputo se incluyen aquellos individuos que por su pobreza o falta de competencias básicas carecen de oportunidades de aprendizaje y tienen muy limitadas las oportunidades de empleo, limitándose así sus posibilidades para tomar decisiones sobre su vida o la vida social.

La cifra es impactante, toda vez que estamos contemplando 28 países de una de las zonas del mundo de mayor desarrollo humano. Bien es cierto que existen diferencias sustanciales entre los países europeos. Una vez más, según se deduce del Cuadro 2,  puede comprobarse la distancia existente entre los países nórdicos y los mediterráneos. Ahora bien, las estadísticas nos muestran que en la Europa de hoy millones de personas viven en condiciones de marginalidad. Bien es cierto que un pobre de hoy no es comparable al pobre de hace tres siglos pues en la medición de la pobreza se tiene en cuenta el nivel medio de ingresos de la población, pero por no adentrarnos en el terreno técnico, la conclusión sigue siendo nítida: los logros de la sociedad europea no alcanzan a una franja importante de su población.


Cuadro 2.-Población en riesgo de pobreza. 2014



País

%

País

%

Dinamarca

17,9

Reino Unido

24,1

Finlandia

17,3

España

29,2

Suecia

16,9

Grecia

36,1

Alemania

20,6

Italia

28,3

Francia

18,5

Portugal

27,5


Fuente: Eurostat.

 
Georges de La Tour nos ofrece tres fantásticos cuadros que configuran un retablo ilustrativo del mundo de los pícaros.

 
La buenaventura.
La búsqueda de las ganancias mediante el robo y el engaño queda muy ilustrada tanto en La buenaventura como en el Tramposo del as de tréboles (existe también la versión del tramposo del as de diamantes, ligeramente diferente aunque con idénticos personajes). Si en un caso una mujer entretiene a un joven con la excusa de leerle la mano mientras unas mujeres le roban, en los otros dos el pintor dejó constancia de las trampas en el juego como mecanismo de obtención de beneficios. Nada hay nuevo bajo el firmamento; los procedimientos ilegales parecen consustanciales al ser humano en la búsqueda de riqueza.
 
El tramposo del as de tréboles.
Las anteriores pinturas llevaron mis pensamientos a la actualidad de la corrupción. Aunque no es sencillo definir y medir el fenómeno, existe unanimidad para afirmar que la corrupción quiebra el orden instituido, erosiona los valores sociales y transfiere riqueza pública hacia individuos privados, generando una ineficiente asignación de los recursos económicos. En definitiva, la corrupción no solo es moralmente reprobable, sino que provoca daños sustanciales en la economía del país al frenar el crecimiento económico. Los pagos irregulares y los sobornos originan un efecto perverso sobre las decisiones de inversión, toda vez que esos recursos no se destinan en su totalidad al proyecto inversor sino al pago de rentas sin efectos subsiguientes en la creación de empleo.

La corrupción es una práctica extendida en la mayoría de los países del mundo, aunque más intensa en las naciones de menor desarrollo.  La ONG Transparency International publica desde los años noventa el denominado “Índice de Percepción de la Corrupción” que orienta sobre las prácticas corruptas en cada país, aproximándose a éstas mediante un valor que va desde 0 (máxima corrupción) hasta 100 (nula corrupción), facilitándose así su ordenación y las comparaciones internacionales. Según se deduce del Cuadro 3, en el ámbito europeo existen comportamientos dispares en términos de corrupción. Mientras en los países mediterráneos las prácticas corruptas están muy extendidas, en los nórdicos son casi inexistentes. Por lo tanto, se pone de manifiesto la estrecha relación entre corrupción y pobreza. A mayor nivel de corrupción en un país, mayor es el tamaño de la población en riesgo de pobreza.

 Cuadro 3.- Medición de la corrupción. 2015


País

Valor IPC

Puesto

País

Valor IPC

Puesto

Dinamarca

91

1

Reino Unido

81

10

Finlandia

90

1

España

58

36

Suecia

89

3

Grecia

46

58

Alemania

81

10

Italia

44

61

Francia

70

23

Portugal

63

28


IPC = Índice de Percepción de la Corrupción.
Puesto → Se refiere a la posición obtenida por el país en el conjunto de 168 países evaluados.


La obra de George de La Tour se convierte en testigo de la realidad social de su época, pero su contemplación, tres siglos después, nos ayuda a reflexionar sobre la situación de hoy. El placer estético tiene un importante complemento: abrir nuestro pensamiento hacia los problemas que nos rodean. ¡Ah, la grandeza del arte!